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sábado, 12 de agosto de 2017

Mi manera de andar bailando por la vida, como quien desenreda un ovillo de lana, mi manera de arrancarme vivo los sueños en mi piel, como si de pronto volviera a tener a mi hija en brazos, el mundo entero en tus brazos, con la mirada de tu deseo en otras miradas, el tiempo del conocimiento, la revelación del presente, como un sentimiento, como un recogimiento lleno de la sabiduría que da la paz. Yo ya no escribo sobre mis temores, me pierdo en el camino de mis propias palabras como si danzara en un espacio común y esa fuera mi fuerza y esa mi compañía, sentir la propia morada, el sol en mis intenciones, en mis manos, abrazando la ciudad, sus caprichosas calles, sus subterráneos, sus pasadizos; la ciudad en la que vivo, la que va según mis estados, mucho mas alla de la soledad, por donde van los otros, los que me prestan su cuerpo para seguir caminando a partir de los molinos de viento, de las locuras, de los desencuentros, hay que aprender a mirar, hay que volver a escribirlo todo, hay que desnudarse por completo ante la palabra, ante el paisaje del lenguaje, hay que abrir el corazón como en un grito, para celebrar el ultimo acontecimiento, que es tu nacer para ser acunado, para ser amado y bendecido con la ternura que siempre buscaste.

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